El Pequeño Larousse Ilustrado define esta palabra así:
“Paciencia s.f. Capacidad de soportar molestias sin rebelarse. 2. Facultad de saber esperar, contenerse. 3. Aptitud para realizar trabajos entretenidos o pesados. 4. Flema, lentitud. “
La Paciencia la considero como una virtud por excelencia, que a pesar de las tentaciones del entorno debe permanecer inalterable. Y digo tentaciones, porque pareciera que el universo a nuestro alrededor conspirara para agotar hasta la última gota de tan anhelada virtud.
Estamos viviendo en un mundo donde la ley del menor esfuerzo y la cultura del quedar mal prevalece por encima de todas las costumbres. Donde te ofrecen un servicio (y te cobran por ello) que muy pocas veces satisface. Donde el tiempo no importa, la palabra no vale y el dinero mucho menos. Donde es lo mismo hoy, que mañana, que 2 semanas, que un mes. Donde formamos tapones en la calle porque un padre de familia no pudo esperar 3 minutos más y decidió cruzar en rojo el semáforo. Donde el chofer de carro público no puede esperar que el carro que está delante avance y decide “meterse” en el carril contrario sin importar lo que venga de frente. Donde debemos esperar que la cajera de aquella tienda termine su llamada telefónica con aquel muchacho que la está enamorando y tratando de convencer para que salga con él, para que nos cobre y por fin nos retiremos. Donde llamar al “Servicio al Cliente” telefónico es dedicar horas en el proceso -cuando tienes la suerte que realmente logres hablar con un humano-. Donde tienes que entender que el chofer que va manejando el carro frente al tuyo está buscando un número en su celular que no encuentra y por tanto anda a cero en vez de detenerse y hacer su llamada con calma.
Paciencia pequeño saltamontes! Paciencia, como aquel frondoso árbol de robustas raíces en el Jardin Japonés, que se mantiene estático aún cuando personas sin oficio deciden escribir en sus centenarias raíces, como si se tratara de un cuaderno Apolo de 60 pesos…






Melissita…había retrasado la lectura de este post a propósito…porque sabía que cuando lo hiciera tendría que hacerlo con mis 5 sentidos. Definitivamente, valió la pena la espera…me lo gocé desde el título, pasando por la foto hasta el último punto suspensivo.
Jejeje…asi es. Yo hasta le agregaría un 6to sentido!
Gracias por visitar!
Esto que comentas es una gran verdad, y el problema mayor es que incide directamente en nuestra paz mental, sobre todo a aquellas personas que quizas tienen una gota de consideración y respeto hacia los demás.
Pero y quien te crees para dejar de escribir por tanto tiempo muchachita???
Usted se debe a su publico!
Muchas veces he cantado para mis adentros la famosa coletilla “¿Por qué Dios no me hizo rico, en vez de buenmozo?”
SI no tuviera tantas cosas encima, podría pasar más tiempo viendo blogs como este, tan llenos de “sutancia” que da gusto desde el mero inicio de la lectura.
Perdón, Meli, por haberte abandonado. Como consuelo, no eres la única. He descuidado a todos los bloggers, incluyendo a Darío Martínez, un tipo muy chévere que le fascina escribir y compartir vivencias como esta que hoy nos regalas.
¡Qué real es la paciencia! Y qué paciente, aunque nosotros no lo seamos. La paciencia del tiempo no se apresura nunca, y sin embargo nos pasamos la vida intentando acelerarla. Total, para nada, ya que luego anhelaremos volver atrás y disfrutar nuevamente esos “gusticos” que por andar aprisa no apreciamos como debíamos.
no estoy interesada en la pciencia, simplemente tengo 15 años y estoy aprendiendo l qe es la sabiduria y creo qe una persona l qe mas necesita para hacercarce a la sabiduria es tner paciencia.
por eso me interece en este texto. es de mucha ayuda, gracias