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Archive for 15 enero 2010

En un abrir y cerrar de ojos, así de rápido, así de fugaz, como si fuera un instante de luz, así de instantáneo, vemos pasar nuestras vidas frente a nosotros.  Así cambió mi vida el viernes 16 de Octubre del 2009.

Eran pasadas las 10 de la noche cuando me encontraba presenciando el primer partido de la temporada de Baseball Invernal -de la que me paso los días esperando que llegue-, entre los Tigres del Licey y los Leones del Escogido.  El estadio abarrotado de gente, disfrutando todos de ese deporte que tanto amamos! Y ahí, justo ahí, experimenté uno de los peores momentos que me ha tocado vivir: un lanzamiento de “foul” cepilló el bate del jugador de turno y salió de línea a gran velocidad hacia los palcos…impactando directamente en mi ojo izquierdo.

Lo que pasó después de ese momento pudo suceder en segundos, minutos, pero que para mí fueron eternos.  Ver llegar, llena de impotencia, la pelota a centímetros de mi cara, de impotencia de saber que por más rápido que fuera el movimiento para tratar de evitarla, sería en vano…y así fue.

Sentía un calor indescriptible en esa zona de la cara inmediatamente después del impacto, tomo mis manos y me cubro la cara para darme cuenta que terminan cubiertas de sangre y me entra la angustia…”-Dios mío! Perdí mi ojo!”, fue lo primero que me cruzó por la mente y al perecer cruzó también mis labios por las expresiones horrorizadas de las personas a mi alrededor.

Y a partir de ese momento, igual que aquel famoso relato, “Huellas en la Arena“, solo quedaban marcadas un par de huellas en la arena.  Y soy  Bendecida, porque entre todas las personas que estaban ahí el Señor me eligió a mi. Y me eligió a mí, porque a tres filas de mí estaba sentado el Dr. Juan Batlle, el mismo que 8 años atrás me había operado de transplante de cornea.

Y gracias a su inmediata ayuda, junto a todo su equipo de médicos, lo que pudo ser fatal se convirtió en una experiencia de vida para contarle a mis hijos, nietos y bisnietos.

Como uso lentes, la montura causó una herida en el contorno del ojo que requirió 14 puntos, hubo desprendimiento parcial de cornea que requirió 7 puntos y una pequeñísima fractura en la órbita (el hueso alrededor del ojo), que por su tamaño y localización no se tocará…el resto es la herida emocional, que gracias al apoyo y el amor incondicional de mi esposo y de familiares, amigos y allegados, hoy solo queda aquel retrato a blanco y negro que llamamos recuerdos.

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